Las posibles crisis en las relaciones de pareja.

Las posibles crisis en las relaciones de pareja.

Las crisis en las relaciones de pareja cada vez se dan más rápidamente; esto se debe a varios factores; uno de los más importantes son las redes sociales, al estar permanentemnete conectados, realmente no tenemos una sensación de desconectar y de espacio, de esta forma, la desidealización del otro aparece antes.

Una de las primeras posibles crisis en las relaciones de pareja, es la del desenamoramiento.

El enamoramiento es un estado alterado de la conciencia, donde la química de nuestro cerebro cambia y se revoluciona, aparece una sensación parecida a la de los adictos. En esta etapa, pensamos constantemente en la otra persona, solo estamos bien cuando estamos cerca de esa paerosna, nos obsesionamos. Estos son los síntomas principales del enamoramiento, acompañados de un estado de euforia, motivación y alegría.

Sin embargo, la naturaleza es sabia, y este estado no dura mucho tiempo, sino fuea así, seguramente nuestra especia habría estado en un grave peligro de extinción.

Este estado está diseñado para acercarte a la otra persona.

Toda la energía que necesitas para el resto de aspectos de tu vida, se ve bastante relegada. Suele durar entre seis meses y un año.

Cuando nuestra bioquímica empieza a normalizarse y empezamos a naturalizar el vínculo establecido con la otra persona, se produce el desenamoramiento. Es decir, empezamos a ver al otro  con sus virtudes pero también con sus defectos.

En esta etapa muchas relaciones se terminan, con la errónea creencia de que al no sentir lo mismo, es que el amor se ha acabado.

Y aunque puede ser una posibilidad, no debemos de confundir el no sentir tan intensamente con la falta de amor.

En este caso, recomiendo no tomar decisiones precipitadas, y sobre todo fomentar la psicoeducación para normalizar el hecho de no sentir tanto. Cuando aparece esta situación, todos en mayor o menor medida, sentimos ciertas dudas sobre si esta es la pareja adecuada para nosotros, externalizando el problema hacia fuera o hacia la otra persona en vez de aceptar, que el hecho de no estar tan ilusionados como al principio, es un fenómeno completamente normal y natural.

Ahora la relación, empieza a ser más real y más profunda.

Otras de las posibles crisis de las relaciones de pareja es, la que antes se denominaba la crisis de los 7 años, se decía que era el tiempo en el que una relación comenzaba a resentirse.

 Esta crisis, se ha acelerado y ahora suele aparecer a los dos años aproximadamente.

 Al tener una relación estable, naturalizamos el vinculo afectivo que nos une a la otra persona y los percibimos como algo permanente, dándolo por sentado.

Esto hace que nuestra motivación para conquistar o seguir atrayendo se resienta.

Es como si ya nos nos hiciera falta porque ya lo tenemos.

Hay que tener mucho cuidado porque esto es algo que resiente enormemente a la relación, y no se trata de no percibir que tenemos un vinculo estable y seguro, se trata de cuidarlo y darle el valor que se merece. No por el hecho de que nos lo den todos los días, significa que no debamos de estar atentos.

Es importante, la comunicación, hablar de cómo nos sentimos y de qué es lo que necesitamos. Preguntarle al otro qué necesita para que la relación tenga más calidad y por supuesto a nosotros mismos.

Si conseguimos mantener el cuidado el uno en el otro, habremos conseguido superar esta crisis.

Otro gran reto al que se enfrentan muchas parejas es cuando tomas la decisión de convivir. Esta, es otra posible crisis en las relaciones de pareja. Empezando en cuando surge la necesidad por parte de un miembro de la pareja o por parte de ambos. En el caso de que solamente un miembro quiera iniciar una convivencia y el otro no, esto puede ser un conflicto grande que lleve a la ruptura pero si sabemos encontrar un equilibrio y no tomárnoslo como algo personal, podremos superarlo.

Tal vez la otra persona no se sienta preparada y necesite un poco más de tiempo, en ese caso, la comunicación puede marcar la diferencia entre una ruptura o una prueba de la que salir fortalecidos.

En el momento en el que los dos han tomado la iniciativa de comenzar la convivencia, los primeros meses pueden ser difíciles. Algunos por supuesto se adaptaran mejor que otros.

Convivir con costumbres distintas, manías y rutinas diferentes requiere un esfuerzo de paciencia y flexibilidad por parte de cada miembro.

El sentido del humor es un gran aliado para restarle importancia a pequeños roces de la convivencia. Es importante hablar sobre el reparto de tareas, cómo nos vamos a organizar, qué vamos a comer… etc. Si la pareja consigue llegar a un equilibrio, habrán superado esta prueba.

Otro obstáculo al que se enfrentan la mayoría de parejas estables, es que en un momento dado, aparezca otra persona que te atraiga.

Esto es algo que nos lo hace pasar muy mal porque en seguida llega el juicio hacia uno mismo y la culpabilidad.

Muchas personas deciden zanjar la relación al tener la creencia de que si te gusta otra persona es que ya no estas bien con tu pareja, esto no tiene porqué ser necesariamente así.

Simplemente al igual que a lo largo de tu vida te puedes enamorar más de una vez, a veces, esto puede ocurrir a la vez porque han coincidió en tiempo y espacio dos personas que te han gustado, solo que con una de ellas ya tienes una relación. En el caso de que ocurra esto, recomiendo lo primero, dejar de juzgarse, tú no tienes la culpa de sentir por otra persona. Si eres responsable de lo que haces con ello.
Antes de tomar ninguna decisión precipitada, analiza qué es lo que te gusta de la esta otra persona, tal vez sea lo mismo que te atrajo de tu pareja en un primero momento, o tal vez, eches en falta cosas que ocurrían al principio de la relación y que ya no ocurren. En ese caso, es importante que nos dejemos de aferrar a la relación del pasado, la relación es un elemento vivo y en constante cambio, no es estática porque los miembros que la componen no lo son.

En vez de aferrarnos al pasado, debemos de ser flexible y tener una actitud abierta para observar y acoger la evolución que va siguiendo nuestra relación.

También puede ser que realmente no quieras continuar con tu relación actual y tengas ganas de iniciar una nueva relación con esta persona.

Si es así, recuerda que va a ser doloroso para ambos y es importante ser cuidadosos y delicados a la hora de lidiar con esta situación. Recuerda que esa persona a la que a lo mejor dejas, ha sido alguien muy importante para ti e intenta gestionarlo tal y como te gustaría que lo hicieran contigo.

Espero que este post te haya ayudado y resuelto algunas dudas sobre los retos mas frecuentes a los que se enfrenta una relación de pareja.

Puedes escribirme un comentario sobre qué te ha parecido o compartiendo tu opinión o tu experiencia.

 

Qué podemos hacer cuando todo va mal.

Qué podemos hacer cuando todo va mal

Lo primero que podemos hacer cuando todo va mal es, no entrar en pánico.

Antes de entrar en detalles, me gustaría analizar qué es exactamente lo que va mal ¿Realmente es todo? O quizás…

 Se trate de una serie de sucesos que no han salido como nos gustaría y con una serie de consecuencias que seguramente, nos complique un poco la vida. 

Con esto, quiero resaltar que cuando nos sabemos qué podemos hacer cuando todo va mal o cuando estamos pasando por un momento complicado o difícil, es normal que nos sintamos desesperanzados, frustrados, agobiados… Y es justamente a esto a lo que tenemos que prestar atención.

Tenemos que estar preparados para afrontar este tipo de sentimientos. Es la única manera que tenemos de no entrar en pánico, es decir, de paralizarnos ante el problema y empeorar la situación aún más.

Cuando nos suceden cosas malas, el cerebro entra en “modo supervivencia”, entra en un estado de alerta donde toda la energía se destina a la supervivencia. El problema, es que esto tenía un sentido en las circunstancias de vida de nuestros antepasados, pero no actualmente.

Es decir, cuando nuestros antepasados veían de repente a un león, el cerebro lo interpretaba como un peligro de muerte inminente. Realmente las cosas iban muy mal. Entonces el cuerpo se preparaba para utilizar la estrategia de supervivencia que más le podía convenir en ese momento. 

En esas situaciones, no hay tiempo para pensar, no hay espacio para la creatividad y el ingenio, se trata de tomar decisiones de vida o muerte en cuestión de segundos.

Entonces, ¿Qué sucede cuando nosotros percibimos que todo va mal?

 Nuestro cerebro reacciona de la misma forma que lo hacía antes, aunque las situaciones sean muy diferentes. El cerebro elabora una respuesta muy similar ante un despido que ante la aparición de un león. La diferencia está en que la respuesta para afrontar la situación del león es efectiva, sin embargo, es desadaptativa para afrontar las dificultades y exigencias de nuestra sociedad actual.

Es importante ser conscientes de esto. Así podremos entender porqué nos colapsamos cuando las cosas nos salen cómo habíamos planeado. Por qué entramos en pánico y tenemos una reacción desmedida ante los acontecimientos de nuestra día a día.

Saber esto nos puede ayudar a relativizar las cosas y a ponernos en perspectiva. Una vez hemos entendido que lo sea que esté sucediendo no supone un peligro inminente para nuestra propia vida, podemos analizar la situación volviendo a utilizar todos los recursos de los que realmente disponemos.

Debemos de salir del “secuestro emocional” al que nos somete nuestro cerebro. Para ello, invito a hacer un pequeño alto en el camino, un stop donde podamos tranquilizarnos, dejar de hacer lo que estemos haciendo y consigamos parar la pelota de pensamientos que nos vienen a la mente.

Lo siguiente que podemos hacer es: