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¿Cómo establecer una relación sana desde el principio?

El mundo de las relaciones es bastante complejo, se entremezclan un sin fin de factores que hacen que el surgimiento del amor sea algo parecido a un milagro, sin embargo y afortunadamente, sucede todos los días.

Hoy me quiero centrar en un momento concreto; en el inicio
de la relación, cuando todavía ni así es como la calificamos, cuando es todo completamente incierto e indefinido. 

Ese momento donde empezamos a conocer a alguien.

Por un lado, me parece importante prestar atención a desde dónde se
inicia ese conocer al otro. Observar y tener conciencia del estado interno que tiene cada uno y de qué manera puede llegar a interferir o afectar en ese “algo” tan incipiente y delicado que está comenzando a nacer.

El estado en el que nos encontramos nos influye directamente en el tipo de relación que vamos a desarrollar y en el tipo de persona que vamos a elegir.

Cómo establecer una relación sana desde el principio, sin saber, que No es lo mismo iniciar algo desde la necesidad que desde la libertad. Las consecuencias, son radicalmente distintas.

Para disfrutar de la aventura que supone conocer a alguien, primero, es necesario sentirte en paz y en armonía contigo mismo. Tener la sensación de estar completos, acercándonos así, a un estado de abundancia y de apertura sin necesidad, ni ansia ni prisa. 

Por otro lado, Conviene saber qué es importante para nosotros en una relación, conocer nuestros límites y saber qué es lo que nos gustaría encontrar en esa persona para iniciar un camino compartido.

Cuando nos preguntan qué tipo de persona nos gusta, en muchas ocasiones, somos propensos a centrarnos en los aspectos físicos que nos suelen atraer. Olvidando reflexionar sobre qué es lo realmente importante para nosotros. Tal vez un proyecto común, una serie de valores, un estilo de vida compartido o una forma de entender la vida parecida.

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El romanticismo de Hollywood nos suele enseñar un amor desbordante de pasión donde nada importa más allá de ese flechazo irremediable que estamos tan acostumbrados a ver una y otra vez en las películas. 

En primer lugar, iniciar una relación, implica elegir. Elegimos conocer a una persona, elegimos día tras día continuar con ese “nos estamos conociendo” por eso, es tan importante saber qué hace que queramos tener a esa persona a nuestro lado.

Para establecer una relación sana desde el principio, ante esta realidad, debemos de ser consicnetes de que muchas veces, estamos más pendientes de conseguir que la otra persona nos elija a “toda costa”, (para reafirmar nuestra propia valía) que se nos olvida preguntarnos a nosotros mismos qué es lo que estamos viendo en el otro y si nosotros, queremos realmente elegir a esa persona.

De esta forma, nos ponemos a nosotros mismos en un segundo
plano y sin darnos cuenta, construimos una imagen idílica de la persona que tenemos en frente.

 Añadiéndole todos los atributos que nos gustaría que
estuvieran presentes y es desde ahí, que nos terminamos enamorando de alguien que está más en nuestra imaginación que en la realidad.

Esto se debe a la tendencia tan extendida de valorarnos en
base al rechazo o aprobación del otro, sintiéndonos genial con nosotros mismos si le gustamos y pensando que no somos suficiente si resulta que esa persona nos rechaza. 

Cómo construir una relación sana desde el principio, sin tener en cuenta que tu valor personal lo decides tú, y ese valor no cambia por la percepción que otra persona tiene sobre ti.

 

Esta es una de las grandes trampas que más dolor y
frustración nos genera cuando hablamos del comienzo de las relaciones, experienciando un gran desengaño y decepción cuando nos damos cuenta de que la otra persona no era como esperábamos.

¿Te ha
pasado alguna vez que hayas cambiado u ocultado aspectos de ti para conseguir
gustar a alguien? ¿Qué es importante para ti encontrar en el otro para que
quieras elegir iniciar un camino juntos? ¿Qué aspectos pueden hacer que no
quieras seguir conociendo a alguien?

Como he mencionado antes, tener claro lo que queremos en una
relación y con qué tipo de persona, nos ayudará a no perdernos ni desviarnos en asuntos que realmente no nos interesan o no es lo que buscamos.

En segundo lugar, esto no significa que debamos de tener una mirada rígida y
que perdamos la capacidad de estar abiertos y fluir con los acontecimientos y con las personas que van apareciendo en nuestro camino.

El saber lo que queremos nos ha de servir para tener una
pequeña “brújula” que nos permita orientarnos y nos pueda guiar.

Conocer de verdad a alguien implica; tiempo, paciencia,
tranquilidad y apertura. 

El tiempo necesario para respetar los ritmos naturales que
implican que se vaya desarrollando y creando una relación. 

Piensa en cualquiera de tus amigos, ¿Te planteaste en algún momento si esa relación iba muy rápido o demasiado lento? 

Seguramente no, y eso tiene que ver con que fuimos capaces de
respetar el ritmo y desarrollo natural de esa relación de amistad.  Cuando se genera una relación de amistad, no
se construye desde las expectativas de lo que es y lo que tiene que ser. Cuando conociste a tu mejor amigo, no pensaste que tenía que ser tu mejor amigo, ocurrió de forma natural.

Lo mismo ha de suceder cuando conocemos a alguien con una intención más romántica que amistosa, debemos soltar el control y las expectativas de lo que ha de ser o no ser.

Centrarnos en el presente nos ayudará a permitir que la relación se construya de forma natural, evitando presiones innecesarias y situaciones forzadas que no corresponden a la evolución natural de esa relación.

Disfrutar de lo que se va creando sin necesidad de controlar el camino, también nos puede servir como indicador de que estamos donde debemos estar.

Para terminar, cuando una relación sana se inicia, es característico tener la sensación de que todo es fácil y espontáneo, simplemente va surgiendo un baile armónico entre ambas partes y si nos permitimos soltar el control, podremos disfrutar de la magia.

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