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¿Por qué la resiliencia es el mejor recurso para los momentos difíciles?.

En algunos momentos de nuestra vida vivimos situaciones muy duras y difíciles. Ni siquiera tiene por qué suceder nada fuera para que la vida se nos haga un poco cuesta arriba. La resiliencia es nuestro mejor recurso para estos momentos tan complicados.

Hay circunstancias como la muerte de un ser querido, un despido, un divorcio, problemas relacionados con la salud o una situación económica precaria que, por supuesto, suponen un reto para nuestro estado anímico. Estos, no son los únicos factores que influyen en cómo nos sentimos. Nuestros hábitos diarios, la bioquímica de nuestro cerebro, el sistema hormonal también son aspectos que influyen en nuestras emociones. Por otro lado, otros factores que influyen en nuestro bienestar psicológico son, por ejemplo el aspecto espiritual: El sentido que le damos a nuestra vida o transitar día a día buscando la coherencia entre nuestras acciones y nuestros valores. Podría escribir un libro de todas las aspectos que influyen en cómo nos sentimos.

Hoy no me quiero centrar en todos los aspectos que nos afectan, cada uno tiene su historia, como dijo Ortega y Gasset, «yo soy yo y mis circunstancias».

Hoy quiero enfocarme en qué es lo que podemos hacer cuando nos sentimos mal, tristes, sin fuerza, con angustia, sin ilusión. Me gustaría mencionar un recurso muy poderoso que tenemos todos en mayor o menor medida; ese recurso es la resiliencia. El origen del término viene de la termodinámica, en biología se utiliza para describir la capacidad de un ecosistema o un organismo para recuperar su equilibrio después de sufrir una agresión.

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En psicología cuando hablamos de resiliencia nos referimos a la capacidad de una persona para volver a su estado normal después de haber vivido una experiencia dolorosa o incluso para salir fortalecidos de dicha experiencia.

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La resiliencia es el mejor recurso para los momentos difíciles porque nos puede ayudar en la adversidad, nos ayuda a aprender de la experiencia que estamos viviendo. 

La resiliencia es el mejor recurso en los momentos difíciles porque nos ayuda a alcanzar sabiduría y a que esta situación pueda ayudarnos a crecer y evolucionar.

Con esto no quiero decir que vivir experiencias dolorosas para nosotros sea algo positivo. Las vivencias son positivas o negativas dependiendo de la lectura que hagamos de ellas, de lo que nos llevamos y lo que dejamos atrás. No siempre conseguimos sacar el aprendizaje de las experiencias negativas, y no nos tenemos que sentir culpables por ello, por ejemplo, Erick From, escribió «El hombre en busca del sentido» en un campo de concentración.

ÉL escribió un libro precioso y lleno de sabiduría lanzando un mensaje muy valioso al mundo; no importa la experiencia que vivas si le das un sentido para poder hacerlo. Él argumentó, que el ser humano puede aguantar cualquier tipo de sufrimiento si consigue darle un sentido a eso que está viviendo. Para mi, este es el mayor ejemplo de resiliencia que he conocido hasta día de hoy. 

¿De qué manera podemos desarrollar la resiliencia?

Hay varios elementos que nos pueden ayudar:

  1. La meditación: la práctica de estar en el aquí y el ahora.

Nos ayuda a volver al equilibrio, a poner las cosas en perspectiva y devolverles la importancia que realmente tienen. A veces nos dejamos llevar por nuestra mente. Al cerebro, le encantan los problemas y hacemos un mundo de algo que, en realidad, no es tan importante para nosotros. Meditar nos devuelve a nuestro centro. 

2. Confiar en nosotros mismos; somos mucho más capaces de lo que solemos creer, podemos  hacer cosas increíbles, confiar en nosotros nos proporciona seguridad y tranquilidad. A veces no es necesario tenerlo todo bajo control para confiar en uno mismo. Simplemente saber que vamos a estar preparados para superar esta situación y saber que esta es una buena oportunidad para conocer un montón de recursos que tenemos dentro y ahora tienen la ocasión de florecer.

3. El tiempo es nuestro aliado: la vida está en constante cambio, ahora nos encontramos aquí, pero esto pasará en algún momento, nosotros podemos ir haciendo pequeñas cosas que nos ayuden a vivir lo mejor posible lo que sea que estemos pasando y el tiempo también nos puede ayudar. Por ejemplo, en el caso de una ruptura, aunque sea muy doloroso. Poco a poco iremos recuperando la ilusión y alegría, si nosotros ponemos de nuestra parte, el tiempo ayuda a cerrar y sanar heridas.

El tiempo ayuda a tener perspectiva y recolocar todo lo que ha ocurrido.

4. Encontrar el aprendizaje que nos trae esta experienica: las emociones negativas no son malas, aunque no nos guste vivirlas, la tristeza, por ejemplo, nos ayuda a restablecer prioridades y a mirar hacia dentro. La tristeza nos conecta con nosotros y nos da profundidad para encontrar un sentido a nuestra vida, una misión y un «para qué».

5. Pedir ayuda: ir al psicólogo o contactar con un profesional que sientas que conecta contigo es el mejor regalo que te puedes hacer. No hace falta estar loco para pedir ayuda, ese prejuicio nos limita y nos hace mucho daño. Cuando nos duele la espalda, nos parece normal ir al fisio, ¿Por qué no ir al psicólogo cuando nos sentimos mal? Pedir ayuda puede ayudarnos a afrontar la situación de la mejor forma posible. Nos puede acompañar a conocernos mejor y a explorar todos los recursos que llevamos dentro. A parte, puede ayudarnos a resolver una situación mucho más rápidamente que si lo hacemos solos. Es importante acudir a alguien que te transmita confianza y seguridad, alguien con quien sientas que puedes trabajar bien y te va a poder ayudar.

Espero que te haya gustado este post, si es así, deja un comentario, estaré encantada de leerte y que podamos compartir aprendizajes y conocimientos.

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